La monia guardaba grandes secretos en su interior que con aquellas técnicas no podían estudiarse. Pero la tecnología avaza y gracias a ella, mediante técnicas por laser, avances antropomórficos y las subvenciones que se pagaba a los científocos del bolsillo del contribuyente, se logró una imágen en 3D de la momia. Así debió tener la cara la cabrona en el momento de morir, vaya cosa fea, si la ciencia sirve para descubrir estas cosas más vale que se estén quietecitos los científicos haciendo sudokus.




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