
Como todos los años, sin faltar uno, ya está aquí la Navidad. Como todos los años me disponía a hacer mi recomendación anual de no caer en los excesos propios de las fechas. Pero este año no tengo que radicalizar mi sermón ya que cuento con el apoyo de una compañera inesperada. Una amiga del antilujo que hará que vayamos más a Carrefour y Mercadona y menos a El Corte Inglés. Hará que nuestras manos en vez de apestar a marisco huelan a queso, chopped y patatas fritas. Es nuestra querida crisis. Gracias a ella este año los Reyes vendrán más austeros y nos hará, como en el cuento de la Hormiga y la Cigarra, pensar en guardar reservas para los próximos meses. De todos modos deciros que estas fiestas son para reunirnos, reirnos y recordar a los que se fueron y esto alimenta más que un banquete.
Sed felices.




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