
Ha pasado un año. El año más increíble de mi vida. Hace un año acabó la pesadilla. Se acabó la angustia de verme sólo. Se terminó un tiempo que no olvidaremos fácilmente en el que con fuerza y serenidad conseguimos llegar a buen fin. Fue necesaria la fuerza para las noches de incertidumbre en que buscábamos una salida. Para olvidar todo el exterior y concentrarnos en luchar contra lo microscópico. Hizo falta serenidad para que no se derrumbara el puente que nos unía. Serenidad para afrontar cada golpe y cada caída. Una vez acabó todo, salimos mirando todo con otros ojos. Las nimiedades tienen la importancia que tienen. Y lo verdaderamente importante está muy unido desde aquel día. Mirando todo con fuerza y serenidad disfrutamos de una nueva perspectiva. Desde aquel día la felicidad nos acompaña.




6 comentarios:
Y que no se acabe nunca.
AMÉN
Os lo mereceis lo tres. Felicitas in aeternum!
Sin duda sabes como expresar en pocas palabras la unión de vivencias tan contradictorias, siendo la ganadora vuestra merecida felicidad.
Me alegro mucho por vosotros. Besitos.
Inma
A pesar de haber vivido esta experiencia desde el otro lado del charco en todo momento lo vivimos muy de cerca. Me alegro mucho que esteis bien y sobre todo el bichillo, que os va a volver locos dentro de poco (si no lo estais ya ;)
Bsitos
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